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Discriminación positiva o simple discriminación
Por Teresa López
La discriminación que sufren las mujeres en diversos campos ha lanzado a muchos gobiernos a aprobar medidas que palien estas situaciones de desigualdad. Aplicando lo que se conoce como discriminación positiva, que es una política social dirigida a mejorar la calidad de vida de grupos desfavorecidos, tratando desigualmente a quienes de partida tiene una situación desigual, para compensar su desventaja. La discriminación positiva nace en la década de 1960 en Estados Unidos, como una medida de paliar las grandes desigualdades sociales que las personas de color vivían, desde entonces se les ha ofrecido un trato privilegiado para acceder a empleos o educación. Sin embargo esto ha generado ciertos debates, pues algunos ven estas acciones como una cuota que se debe cubrir, pero sin la convicción de ofrecer condiciones equitativas, y también las personas que se ven beneficiadas muchas veces abusan de su posición minoritaria para obtener más beneficios. Por ejemplo las acciones de discriminación positiva hacia las mujeres en el terreno laboral desembocan siempre en dos ángulos: la maternidad y los cuidados hacia los otros. Es por esas vías por las que puede colarse la discriminación a la hora de contratar, ascender o mantenerse en el puesto de trabajo. Muchas de las carreras que lideran los hombres se sustentan en un excedente de tiempo que proporcionan las mujeres, un tiempo y unas tareas que, adquiridas en el mercado laboral supondrían una merma importante del salario Pero para que una medida pueda considerarse acción positiva debe partir de la constatación de una desigualdad y tratar de avanzar hacia la igualdad con mecanismos que serán transitorios, hasta que se haya solucionado, pues si no fueran transitorios constituirían a la larga en una discriminación real. Es obvio que la mujer está en inferioridad de condiciones, y hay discriminaciones hacia ellas directas e indirectas; las más preocupantes son las segundas, porque se dan de manera velada y no son fácilmente detectadas. El hecho de que ahora en la ciudad circulen camiones exclusivos para mujeres es una acción muy positiva, sin embargo los camiones con una fila de asientos para mujeres y otra para hombres, es una acción totalmente discriminatoria, que me hace recordad el Apartheid en Sudáfrica o la segregación racial en estados Unidos. Las medidas de discriminación positiva no deben afectar a ningún grupo, sino beneficiar a los grupos vulnerables. Para muchas personas la discriminación positiva no debería de existir, pues no deja de ser una discriminación. Por mi parte yo me uno a este grupo, estoy convencida de que discriminar no es positivo, creo más bien que los gobiernos deben crear y fomentar políticas públicas en pro de la equidad. Donde tanto hombres como mujeres sean tratados de manera justa y equitativa.Algunas de las críticas asociadas con este tipo de medidas resaltan el hecho de que éstas, a su vez, son discriminatorias en contra de los grupos que no resultan favorecidos con las mismas y que de lo contrario serían aptos para acceder dichos privilegios. En consonancia con lo anterior, también se argumenta que por esta vía se contribuye a agravar la situación de segregación contra estas personas, en la medida que generan sentimientos de inconformidad hacia los mismos por ser objeto de estos privilegios. |
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