No. 346

6 de Octubre de 2008

politica@ochocol.com

REFLEXIONES LITERARIAS

Nombrarnos

Texto: RELC
Fotos: Archivo

La poesía puede parecer ajena a la política -si nuestro parámetro se limita al criterio de los pragmáticos resignados de hoy-; pero no lo es por muchas razones, entre ellas la comunión entre el ser humano y el mundo.
Hay además en la poesía un ritmo de lectura que no es el del lector, sino el del escritor; los poemas, a diferencia de los discursos políticos y las spots, no son escritos pensando en concesiones para el ritmo apresurado, desatento, del "mercado meta"; no buscan manipular. Por otra parte, en la poesía hay lenguaje vivo -frase metafórica-, que muy bien le vendría al quehacer de los politólogos, tan necesitados de nuevas palabras para empezar a nombrar una nueva realidad política. En fin, las razones sobran y a aquí no las vamos a agotar. Entonces leamos a Eliseo Diego, poeta y ensayista latinoamericano nacido en 1920 y fallecido en 1994; por cierto, premio Juan Rulfo de la FIL.

 

VOY A NOMBRAR LAS COSAS

Voy a nombrar las cosas, los sonoros
altos que ven el festejar del viento,
los portales profundos, las mamparas
cerradas a la sombra y al silencio.

Y el interior sagrado, la penumbra
que surcan los oficios polvorientos,
la madera del hombre, la nocturna
madera de mi cuerpo cuando duermo.

Y la pobreza del lugar, y el polvo
en que testaron las huellas de mi padre,
sitios de piedra decidida y limpia,
despojados de sombra, siempre iguales.

Sin olvidar la compasión del fuego
en la intemperie del solar distante
ni el sacramento gozoso de la lluvia
en el humilde cáliz de mi parque.

Ni el estupendo muro, mediodía,
terso y añil e interminable.

Con la mirada inmóvil del verano
mi cariño sabrá de las veredas
por donde huyen los ávidos domingos
y regresan, ya lunes, cabizbajos.

Y nombraré las cosas, tan despacio
que cuando pierda el Paraíso de mi calle
y mis olvidos me la vuelvan sueño,
pueda llamarla de pronto con el alba.