No. 410

22 de Febrero de 2010

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ZAPOPAN

Juan se quedó solo

El ex alcalde zapopano Juan Sánchez Aldana deja tras de sí todo un cúmulo de enemigos,
alianzas rotas y distanciado de panistas, igual que otros ex ediles albicelestes

Texto:A. Vázquez
Foto: Política

Sin amigos, sin compañeros de partido que lo apoyen tras acabar con lo que quedaba del “Grupo Zapopan”, con saldos pendientes en la cuenta pública del 2008 y 2009, Juan Sánchez Aldana salió por la puerta trasera de la alcaldía, solo cobijado por Fernando Guzmán, quien lo “blindará” con un cargo ante eventuales denuncias penales del PRI por lo que pudiera resultarle de su ejercicio administrativo. Señalan sus detractores que tras de sí dejó una fallida administración municipal en donde los millonarios recursos de uno de los municipios más ricos del país –cuyo presupuesto anual ronda más de 3 mil millones de pesos-, se diluyeron entre la ineptitud administrativa, la rapiña trienal, los altos sueldos de su grupo de poder, la abultada nómina, el pago de favores políticos y las fallidas inversiones.
Y es que los panistas -paquistas y emilistasatribuyen su derrota del 5 de julio en gran medida a la corrupción generada en la administración municipal de Juan Sánchez Aldana en Zapopan, a las promesas rotas con la gente, a los constantes incrementos de sueldo de regidores y funcionarios, a los enfrentamientos con la sociedad, a la que nada le cumplió.

Para los del albiazul, Juan Sánchez no le cumplió ni a su mismo partido, llegando incluso muchos panistas a pensar que el gobierno de Arturo Zamora fue mejor que la administración de Juan, causa por la que la gente –incluidos panistas- mejor votó por el PRI con Héctor Vielma.

• Promesas rotas
Cuando tomó posesión del cargo en enero del 2007 presumió su vocación democrática y su honestidad, pues alardeó que todos los que lo conocían sabían de su “vocación por la apertura”: “Sin duda alguna se traducirá en un nuevo estilo de gobierno, que impulse decididamente el nacimiento de una mayor cultura ciudadana”. “Para lograrlo, estaremos en permanente comunicación con las organizaciones de la socie-dad civil de todos los rubros y buscaremos apoyarlas en su proyecto”. Y apenas el 31 de diciembre del 2009, sin realizar el proceso de entrega-recepción al alcalde priísta entrante, Héctor Vielma, se embolsó un cheque de 693 mil 340 pesos producto de sus tres incrementos salariales realizados durante su gestión, el último de los cuales, que data de agosto del 2008, prometió no recibir… pero lo recibió al dejarlo como su “cochinito” de fin de trienio. Sánchez Aldana dijo en esa fecha ante la opinión pública que se iba con la frente en alto porque ya había saldado su cuenta a los constructores y que además dejaba 10 millones de pesos para finiquitarla, sin reparar que en los últimos días de la administración las arcas municipales estaban vacías y no había ni para los aguinaldos.

• Cuestión de grupos
La derrota del panista Guillermo Martínez Mora en las pasadas elecciones municipales del 5 de julio del 2009 no fue obra totalmente del descontento ciudadano, sino también de los propios militantes del PAN en Zapopan que se habían cansando de los abusos de Juan Sánchez Aldana y su equipo de trabajo. Y es que el grupo de Bernardo Guzmán y de Raúl Alejandro Padilla, que habían apoyado a Sánchez Aldana, a fin de cuentas quedaron decepcionados de su despotismo hacia los mismos panistas, retirándole parcialmente su apoyo el segundo y el primero trabajando a disgusto con él. Los militantes panistas que trabajaron con Juan, al iniciar la administración de éste en el 2007, recibieron a cambio cerca de 400 puestos de trabajo, pero condicionados por el propio alcalde, quien les dio contratos por 2, por 3 y por 6 meses y no plazas, como habían acordado.

• El amago
Siempre condicionándolos, Sánchez Aldana amagaba con despedirlos si no se plegaban a sus decisiones, despidiendo en gran parte a muchos de éstos para reacomodar a otros “recomendados” del PAN estatal, de su grupo de poder y del poder estatal, también, hostigándolos laboralmente. A fin de cuentas, tras las alianzas internas para elegir al candidato a la alcaldía, los militantes, ya cansados de los amagos y abusos de Juan Sánchez Aldana, votaron por quien quisieron y no por Martínez Mora; en franca rebeldía, no votaron por ninguno, ni por Raúl Alejandro ni por Bernardo, mucho menos por Guillermo, que a fin de cuentas llegó debilitado a competir contra Vielma en la elección constitucional. Juan ya había perdido credibilidad y liderazgo entre los panistas zapopanos, lo que se tradujo en falta de fortaleza del equipo de Bernardo Guzmán, que por su parte perdió representatividad entre los panistas de la ex villa maicera por los errores y autoritarismo de Sánchez Aldana.

• La buerbuja del poder
En el Ayuntamiento de Zapopan cogobernaron con Juan Sánchez Aldana Luis Romo, Rodrigo Romero y Vicente Viveros, este último, como su super secretario; Raúl Ortega y Gabriel Ramírez, este último, primero como funcionario y después como regidor tras la salida de Joann Novoa, mientras que Ricardo Alberto Anguiano Apodaca, como su secretario particular, lo aguantó hasta donde pudo. Este último, sin ser abogado, se había convertido en el secretario particular y luego en el síndico, pues desde el IJAS había seguido a Sánchez Aldana en sus aventuras políticas, pero a fin de cuentas también se cansó del edil. Los “negocios” de los amigos del alcalde se los atendía Luis Romo, pero a lo largo de la administración terminó por guardar distancia del alcalde, no secundando en la segunda mitad de la administración sus decisiones, pues tampoco le había cumplido en muchos aspectos.

• El alcande «b»
Vicente Viveros era una especie de alcalde alterno, pues tomaba las decisiones importantes, atendía los asuntos de gobierno y decidía qué debería hacerse, pero actuando primero para Juan, en gran medida terminó haciéndolo para sí mismo, rompiendo tácitamente la relación con el alcalde, igual como ocurrió con Rodrigo, Raúl y Gabriel, perdiendo el control total del Cabildo. Incluso con Luis Romo tuvo diferencias fuertes en una de las últimas reuniones que sostuvieron, donde no prevaleció la “voluntad” del edil, sino por el contrario, Romo terminó increpando al alcalde, al que le dijo con lenguaje florido que ya los había cansado por sus abusos.

• PAN: El gran perdedor
En las pasadas elecciones en Jalisco, las voces al interior de acción nacional culparon de la derrota a Sánchez Aldana por sus despilfarros, abusos contra los mismos panistas y posiciones nada acordes a la línea ideológica de su partido, pues desde la perspectiva ortodoxa de muchos, Juan ni siquiera es panista, sino “arribista” del grupo que controló al PAN con el DHIAC. Entre otras acusaciones, lo señalan de no basificar a quienes le habían ayudado en su campaña, culpándolo de “dejarlos desprotegidos laboralmente” ante la llegada de la administración priista, especialmente los que “colocó” en la nómina de Protección Civil, entre otras dependencias. El otrora grupo fuerte del PAN municipal en Zapopan, el denominado “Mactrío”, conformado por Bernardo Guzmán, Oscar Olivares e Isidoro Campos, que le había dado el aval a Juan para llegar a la alcaldía, se extinguió, pues la alianza Juan- Bernardo, quedó rota en virtud de que una vez en el poder, Juan Sánchez tomó distancia del que se consideraba el grupo más fuerte en el panismo zapopano, heredero de lo que quedaba del “Grupo Zapopan” y solo operó con Bernardo, ignorando al resto de las figuras panistas zapopanas. Los cabecillas del ex Grupo Zapopan, Felipe Vicencio, Fernando Garza y Cornelio Ramírez Acuña, terminaron separándose de Juan; Felipe y Cornelio por enfermedad y Fernando, después de colocar a su grupo en cargos municipales, retirándose de acción nacional tras perder la contienda interna panista por la alcaldía de Guadalajara frente a Jorge Salinas, sin contar con que los panistas tradicionales liderados por Eduardo Rosales también lo habían dejado solo.

• El futuro
Bajo esta tónica, a Juan Sánchez Aldana, perseguido ya por el PRI,por la militancia panista de Zapopan y confrontado con la que fuera su “burbuja de poder” desde la que gobernó, ha recibido mensajes velados de que procederán en su contra funcionarios de la nueva administración si encuentran los elementos jurídicos para ello.Amigo del secretario de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, más que de Emilio, por provenir de los grupos alteños del DHIAC, Juan ha sido protegido por éste para “blindarlo” contra posibles denuncias penales e incluso contra la misma militancia de acción nacional. Como alternativa laboral, Juan, con todo y su “cochinito” de casi 700 mil pesos de bono de fin de trienio que se dio, tiene la posibilidad de convertirse en el próximo secretario Vialidad, en director del Instituto Jalisciense de Asistencia Social o en su caso en titular de Pensiones del Estado.

• Futurismo municipal
Pese a que Juan Sánchez dejó un PAN desdibujado en Zapopan, con una militancia molesta por sus actos de gobierno -sobre todo los jóvenes-, su prepotencia y poca ética de sus funcionarios, el futurismo electoral ya se ha dejado ver en la ex villa maicera. Por lo pronto los dados están moviéndose entre el panismo estatal, más que en el municipal, para elegir candidato por la alcaldía por parte de las cúpulas panistas, pues ya tienen candidatos Herbert Taylor Arthur, Fernando Guzmán Pérez Peláez, Alonso Ulloa Vélez y Antonio Gloria. Del lado Emilista tanto Herbert Taylor, como Alonso Ulloa y Antonio Gloria apoyan a Diego Monraz, quien conoce bien Zapopan por haber sido regidor; mientras que Fernando Guzmán tiene como candidata a Maricarmen Mendoza. En la orilla opuesta, del lado de los paquistas, Iván Argüelles, gente cercana a Jorge Salinas, ex diputado, regidor de Guadalajara y ex candidato a la alcaldía tapatía, es el candidato del grupo salinista-paquista.