Siempre hay que tener en cuenta que el vendedor estará en posición de decir que su producto es lo mejor y por otro lado el comprador tratará de encontrarle algún defecto para poder pagar menos. En este tironeo debe existir audacia y paciencia de ambas partes.
El comprador podrá exponer hábilmente las ventajas de la casa o terreno que está ofreciendo, la aceptación que tendrá el nuevo dueño al adquirir el producto, todos aquellos beneficios que conllevará hacerlo suyo, es por ello que todos estos beneficios hay que tenerlos en mente, no titubear, no inventar, no mostrarse inseguro a la hora de la exposición. Al mismo tiempo el comprador debe exponer sus verdaderas necesidades y darlas conocer sin rodeos.
Por ejemplo: necesito suficiente ventilación en todas las recámaras, los baños deben tener asimismo ventanas, la terraza debe estar bien ubicada y así sucesivamente. Una vez que ambas partes han expuesto su postura hay que sostener conclusiones benéficas para ambas partes. Las necesidades absolutas de ambas partes tal vez no puedan ser cubiertas pero la mayoría sí y de ello depende el cierre de la negociación.
Tú me das esto y yo a cambio te doy lo otro. Este proceso de ablandamiento de ambas partes prepara la formulación de la negociación final en la cual todos salen satisfechos y sus necesidades básicas atendidas debidamente. Algunos consejos prácticos para entablar el diálogo de la negociación pueden ser: buscar el momento oportuno, inducir la plática a puntos clave, defender los principios que se sostienen y desmontar trabas y objeciones de la parte contraria con razonamiento lógico y demostrable. |