Cómo andan las cosas, que las mujeres tapatías y mexicanas en general tienen que pedir el auxilio de las autoridades y las personas enteradas de la triste e indignante situación a la que han sido sometidas millares de féminas por varones embrutecidos por la mala educación recibida en sus casas y en sus escuelas, y no se diga en todo el medio ambiente social, que faltos de elemental disciplina para controlar sus apetitos, promovida por la falsa y hasta corruptora «educación sexual » que hoy se implementa entre los niños y jóvenes, atentan contra la integridad y los derechos elementales a la libertad y respeto en el trato entre personas de distinto sexo. Mientras siga habiendo dizque «sexólogas» que recomiendan a los jovenzuelos que «se toquen» para establecer relaciones sociales entre ellos y ellas; mientras que la finalidad en el trato de temas sexuales en las escuelas se comprenda como derecho a toda actividad sexual sin más límite que impedir el embarazo de las jóvenes; mientras se critique a los valores auténticos de respeto a la virginidad y a la castidad de varones y mujeres; mientras la pornografía masiva y descarada persista en ciertos medios de comunicación, y mientras se haga a un lado la verdadera educación tradicional, este tipo de ataques no podrán frenarse. Ya es tiempo que ciudadanos, maestros, adultos en general, profesionistas y gente preparada en ciencias relativas a la conducta humana, dejen de hacerse tontas con la manera de señalar causas de este tipo de problemas en situaciones únicamente comprendidas en aspectos técnicos y científicos, sin acudir al sentido común, a la verdadera filosofía, a la ética de principios, al respeto a la autoridad, a que ésta cumpla con sus deberes en el reglamento de policía y buen gobierno, será inútil todo lo que se intente. Debería darnos vergüenza de que entre los autobuses de servicio popular unos, se dice que por lo menos el 30%, sean de color rosa para señalar que son exclusivamente para mujeres, o que la mitad sea rosa y la otra mitad azul, señalando el sexo de quienes se suban a éstos. Como se dice coloquialmente «para vergüenzas no gana uno», pero se comprende que se hacen necesarias ciertas medidas para al menos limitar la acción inhumana y bárbara de ciertos malos elementos del sexo masculino. |