El presidente Felipe Calderón quiere presentar al Congreso la posibilidad de no penalizar drogas en pequeñas cantidades, dosis diarias, que tengan personas para su uso por ser adictas, como medida para disminuir, suponemos, los narcomenudistas en nuestras ciudades, quizás siguiendo sugerencias de personas que aparecen como expertas en estos menesteres o con informaciones al respecto de otros países que han implementado esa medida.
Pero, no deja de ser preocupante tomar ese camino para los casos en nuestro país, en primer lugar por los excesos a que puede dar lugar, en segundo lugar porque exigen honestidad al cien por ciento en nuestras autoridades cosa en la que no confiamos, en tercer lugar porque aplicada esa medida en Estados Unidos no creemos que solucione gran cosa con los adictos que allá son millones, en cuarto lugar porque los productores y comerciantes de esas drogas seguirán siendo los narcos y un quinto malo que esas ideas han sido propugnadas por el banquero internacional George Suros.
Aunque no es válida la comparación, porque una cosa es el alcohol y otra muy diferente las drogas heroicas, así, la gran mayoría de bebedores sociales, de fin de semana o fiestas, no son enfermos alcohólicos, parece que se pretende utilizar esta realidad a favor de los adictos a las drogas, por lo que se deben tener todas las precauciones como poner en listas especiales a los que se consideran adictos y corroborar que están en tratamiento.
Este tipo de adicciones son un problema grave de salud pública y de posible delincuencia que también tiene que ver con el incremento de suicidios.
En cambio, todo el peso de la ley a los fumadores de tabaco cuyo hábito no llega jamás a tales extremos, con lo que podríamos llegar a contemplar que en antros, como ahora, que no fumen pero sí que se alcoholicen y también que se tomen su dosis de marihuana, cocaína, heroína y morfina. ¿Qué nos pasa? |