El cantautor revistió anoche sus mejores temas; hoy se presenta una vez más en el Teatro Galerías OC | Pablo Garabito
Después de la exitosa gira que tuvo con su amigo Joaquín Sabina, el cantautor Joan Manuel Serrat se presentó anoche en el Teatro Galerías, como parte de su gira «100 x 100». Sólo bastó su guitarra y el pianista Ricard Miralles para ofrecer una noche especial con la poesía y canto del artista que lució cómodo y contento durante todo el concierto.
«Caminante no hay camino » fue la primera canción del repertorio que lució por incluir sus grandes éxitos, pero con un sabor más romántico e íntimo. «Papuchón», le gritó una mujer de la primera fila justo cuando salía al escenario con pantalón de mezclilla y saco negro.
«Buenas noches, bienvenidos todos», saludó al público para después decir su primer proverbio oriental, de una serie, que durante las casi dos horas de concierto despertó carcajadas entre los asistentes al narrar divertidas historias antes de presentar cada canción.
«Dice un viejo proverbio oriental que nadie se baña dos veces en el mismo río porque nunca son las mismas las aguas que bajan y tampoco la persona que se sumerge en ellas, tal vez por ello es fantástico poder regresar al lugar en donde uno fue y es feliz, con amigos con quien puedo compartir la noche, la música y todo aquello que la vida tenga a bien depararme, gracias por estar aquí, por acompañarnos... ».
Después de escuchar a una mujer que le gritó «gracias a ti», Serrat regalaría la segunda canción basada en un poema de Mario Benedetti: «Una mujer desnuda y en lo oscuro».
Durante las primeras canciones se pudo apreciar a un público pasivo, inclusive el compositor animaba a sus seguidores mientras cantaba «Algo personal»: «pueden hacer palmas si quieren... ¿se cansan ya?».
Después de contar la historia de los «hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intenciones », Serrat agradeció el entusiasmo con humor: «¡son buenos cuando quieren!».
A pesar de que después vinieron temas como «De vez en cuando la vida», «Tu nombre me sabe a hierba», «Me gusta todo de ti» y «Esos locos bajitos », una de las más aplaudidas, no fue hasta la segunda parte del concierto cuando el público hizo a un lado su timidez con «Hoy puede se un gran día» y su entusiasmo no cesó.
La mayoría de las canciones fueron acompañadas por Serrat en la guitarra, sin embargo, también se dio espacio para sentarse junto a una mesa y permitir que sólo el piano fuer cómplice de temas como «Lucía» y «Disculpe el señor».
Además cantó temas en catalán no sin antes disculparse: «Ustedes saben perfectamente que el maestro Miralles y yo somos catalanes, somos hijos de un pueblo al noreste de España llamado Cataluña y los catalanes aparte de tener una fama de codos y trabajadores, también tenemos una costumbre extrañas como el hecho de hablar en catalán...».
Precisamente bromeó con el tema «Hoy en día» que ahora la llama «Hace 20 años que digo que hace 20 años que tengo 20», ya que «me vi en el dilema de qué hacer con esta canción y como soy catalán, yo no tiro nada, yo reciclo... y como dice un proverbio oriental, el hombre aquel que perdió la sonrisa, mejor que no abra la tienda».
Y los proverbios continuaron: «la mala racha dura hasta que llega la buena». Mientras tanto, un proyector mostraba imágenes alusivas a la letra de sus canciones que de repente eran interrumpidas como en «Mediterráneo»: «¡eres lo máximo! ».
«Aquellas pequeñas cosas» y «Para la libertad» fueron los dos temas con los que se despidieron Miralles y Serrat, sin embargo, después de que el cantante recibiera flores de una mujer, una carta de un joven y obsequiara un autógrafo a una persona adulta, regresarían para complacer las peticiones de sus fanáticos con temas como «Bienaventurados» y «Penélope».
Y finalizaría con otro proverbio: «si ustedes no estarían aquí, no habría nadie... gracias por permitir compartir nuestra felicidad hacia ustedes; sean todos bienhallados, bien amados y bienaventurados». |